jueves, 21 de agosto de 2008

una niña y un árbol

Y Sofía guardó su corazón para nadie se lo pudiera robar, pero este corazón la encadenó a su hogar. Una mirada más tarde, un árbol olvidó que una brisa le había dado el don de caminar y dos miradas más atrás ellos se estuvieron a punto de amar. Pero no seamos tontos; el amor de una niña y un árbol no son más que cuentos que nos solían decir la verdad.

No hay comentarios: