martes, 29 de julio de 2008

Perdon

Perdón....a mis padres por no ser lo que quería que fuera, por no entender que era aquello, por no entender lo que me dijieron, por no valorar lo que me dieron a su debido momento, por ser mas madre que hija, por ocultarme, por temerles, por no decirles y por no creerles.

Perdón....a mis amigos que perdí, que se escabullerón ,que se separarón, porque no supe retenerlos, porque no supe aceptar sus caminos, porque me aleje, porque les temi, por no creerles y por no intenrlo una y otra vez más...aunque jamás funcionara.

Perdón....a mis hermanos, que nunca vi como hermanos, que los vi como extraños, por no hacerles sentir que eran mis hermanos, por no interlo una y otra vez, aunque jamás funcionara, por no aceptar, por no ser lo que quería que fuera y por dejar que eso me afectara. Por no se una hermana pequeña, por no decirles, por sonreír.....por.....por....

Perdón....a mis conocidos, por perdiles tanto, por aparecer y desaparecer...por no decidir, por no aclarar, por no decir....

Perdón....a mi amigos que están conmigo, por hacer las cosas más dificiles, por no darles más aún....por no entregarles la luna porque se la merecen....por todo....por no decirles y por a veces, no creerles...por no dejar quererme...por tantas cosas...perdón....por no darles todo.

Perdón....a mi novio....por no atrapar mil estrellas fugaces y regalarselas...por no aceptar sus piropos, por no dejar quererme con tranquilidad, por tener tanto miedo...por herirle..perdón por no dar la vida por tí, por que te la mereces....perdón por no cuidarte mil veces más de lo que ya hago..perdón por no tener tiempo..perdón por no poder simplemente estar.

Perdón.....a mi nana...por no decirle te quiero lo suficiente.

Perdón...a mi gatita, Camila, por no poder salvarte....por no haber pasado más tardes junto a tí..por no haber podido sujetar tu vida unos segundos más.

Perdón....a mis maestros...por esperar demasiado de ustedes, por no comprender sus errores, por no decirles, por no dejarme...por ....por no enseñarles mil cosas más.

Perdón....a ella, por no aceptarte como eras....por no evitar las cosas, por alejarme...por no decir....

Perdón....a mi misma...por no perdonarme más cosas.

Lo siento.

Confusiones

Estoy confundida. He regresado brevemente a un cuestionamente adolescente y estoy muy confundida. Hoy una amiga me habló de "El Secreto", otros me hablarón de fé, otros me hablarón del trabajo, otros me hablarón de exigir más, otros me hablarón de exigir menos. Unos me hablarón de ser autocritico, otros me hablarón del perdón. Alguien me dijo que me relajara, que estaba jovén y otro me dijo que era muy dificil lo que yo quería de la vida. Uno me dijo que me amaba hiciera lo que hiciera, otro me traicionó y dolió. Una amiga me dijo que siempre me apoyaría y otra amiga dijo que siempre me cuidaría. Un mentor me pidió disculpas, y yo le pedí disculpas al mentor. Otro mentor me dió las gracias y yo las recibí a brazos abiertos. Un sabio me confundió, y me dolió. Me dolierón hartas cosas. Me dolierón. No he llorada, porque duelen mucho. Muchas cosas me han dado alegría, pero no he reído, porque es una felicidad que va más allá de la risa. Y yo estoy confundida. Un amigo del alma me preguntó, qué quería yo....y sólo puede contestar; quiero hacer lo correcto....lo correcto es lo que tú quieres, me dijo él....y yo conteste...no...lo correcto es lo correcto....es sólo que aún no sé qué es lo correcto.
A veces sólo me quiero esconder en mi habitación, que aquel ser perfecto me llame y me diga que debo hacer, que me diga cúal es el camino del bien...pero ese ser perfecto no aparece...porque no existe y me rehúso a aceptarlo.....Y me dolió. Perdón, perdón, perdón....quiero hacer lo correcto y sólo caigo una y otra vez....porque estoy confundida...porque hay días en que soy feliz y quiero saltar y hay día que sólo quiero llorar. Hay días y días....y a veces sólo quiero que un momento de felicidad quede junto a mí...el sol sobre mi cuello, tibio, en la carretera, observando el paisaje, algo de música y la gente que quiero junto a mí...viajando...siempre viajando...sin detenernos, jamás....Pero la felicidad abuerre y deja de ser feliz...es allí donde comienza el problema....es allí cuando me confundo...es allí cuando necesito una luz.....y a veces duele más.....

sábado, 12 de julio de 2008

Caminando sobre hielo fragil


Fue hace poco. Viaje dos meses a Alemania el verano pasado. Ocurrieron muchas cosas. Está es una de ellas.

Me encontraba yo visitando una amiga del alma que no veía hace más de cinco años. Nos conocimos cuando me fui de intercambio en tercero medio. Ella fue mi hermana alemana adoptiva durante tres meses y entre nosotras nació una amistad indestructible. Pero eso es otra historia.

Había ido a visitarla a su pueblo en Alemania por una semana. Viajamos junto a su padre a un lago congelado. El lugar era hermoso, bello e imponente. Había salido el sol y no hacía frio. Varias familias paseaban en las orillas del lago.

Con Ariana, mi amiga, decidimos adentrarnos en el lago. Cada cierto tiempo veíamos un pequeño claro en la nieve y podíamos ver las grietas del agua congelada hundirse en lo profundo. Conversamos de todo, de quienes éramos ahora, cuanto habían cambiado nuestras vidas en cinco años y como sentíamos que nunca nos habíamos separado. Parecía casi un sueño. Un sol leve nos llegaba a la cara, el paisaje nos hipnotizaba y pronto nos encontrábamos solas en medio del lago. Lejos de cualquier orilla. Entonces ocurrió. Un paso y un crujido. Un crujido que recorrió metros hacia abajo en el agua. Yo la miro a ella esperando que me digiera que era normal, pero su rostro estaba blanco. Estábamos en problemas. Ella movió levemente el pie y el crujido se escucho otra vez, aún más fuerte. Ante una situación así uno sólo quiere correr o gritar por ayuda, pero hay algo mágico en estar sobre hielo frágil; nadie te puede ayudar. Es casi una lección de vida. Si alguien intenta ayudarte ocasionará más peso y será más probable que el hielo se rompa. Si corres ejerces más presión. Si te quedas y no te mueves, mueres de hipotermia. Sólo hay una solución; caminar con tranquilidad hasta la orilla, paso a paso y confiar en que el hielo no se romperá.

Y eso fue lo que hicimos. Comenzamos a caminar. Separadas unos metros una de la otra para no hacer más peso en un mismo punto. Calladas, caminando, tranquilas. Si alguien nos hubiera vistos, hubiese pensado que meditábamos. El hielo sonaba cada cierto pasos. Crujidos agudos y otros muy, muy grabes.

Casi llegábamos a la orilla, pero no puedes desconcentrarte. Sólo estarás a salvo cuando pises tierra.

Jamás me había sentido tan feliz de pisar tierra firme. Recuerdo abrazarla, avisar al resto que el hielo se estaba derritiendo y de regreso a su casa mirar por la ventana el lago que dejaba atrás. Un monstruo hermoso, bello, pacifico y seductor que no quiso esta vez, atraparme en sus fauces.

La lista de aquellos cosas que hay que hacer antes de morir.


Luego de pensarlo y pensarlo mucho he decidido de qué se tratara este blogg. Acabo de ver un muy emotivo capítulo de scrubbs donde una mujer de edad decide que está lista para morir. J.D , en un intento de evitar esta decisión, hace una lista de todas las cosas que uno debería hacer antes de morir.

Este blogg no será una lista de las cosas que uno debería hacer antes de morir, porque eso se va viendo en el camino. Al contrario, será una lista de las cosas que he hecho, y de las cuales he aprendido algo. Quizás, de esta forma, cuando llegue mi hora, podré ver así atrás y sentir que estoy lista.

Cada una de las cosas que iré relatando me han enseñando y desenseñado algo en la vida. Espero que de alguna forma esto me sirva y le sirva, quizas, a alguien más.

Para comenzar, contaré la experiencia que me enseñó una de las cosas más importantes en mi vida hasta ahora.

"Tengo miedo"

El miedo es una parte esencial en mi vida. Desde pequeña he sido fóbica. Miedo a las alturas, a los ascensor, los aviones, e incluso a atragantarme. Recuerdo que con sólo seis años de edad tenía ataques de pánico por temor a atragantarme con la comida. Todos estos miedos tienen una raíz única; un profundo temor a la muerte. De hecho, mi mayor temor en la vida es dormir. La sensación de desparecer del mundo por horas, sin recordar nada, se me es tan símil a la muerte, que le tengo pánico y sólo me puedo quedar dormida cuando el sueño me vence.

He aquí la experiencia que ha cambiado mi forma de ver el miedo.

Faltaba poco para las cuatro de la mañana y el sueño me vencía inevitablemente. Tenía 12 años de edad y soñe con aquello que me marcó para siempre.

Estaba yo, en una habitación casi por completo oscura. Un pasillo largo y deprimente se presentaba frente a mí. Tenía miedo, mucho miedo. Sabía que ella me estaba mirando. Ella era una niña. Una niña con quien siempre he tenido pesadillas. No sé quién es, ni que quiere, pero siempre me está mirando. Intento huir de ella, y corro por el pasillo. Pronto, como suele pasar en los sueños, estaba segura que en cada puerta había un temor y que la única forma que tenía de escapar de la niña era ir enfrentándole uno a uno. Pero no quería. Pronto me hago consciente que estoy soñando e intento despertar, pero es imposible. Grito, pataleo, hago de todo para poder despertarme a mí misma, pero nada. De pronto la niña me espera al final del pasillo. Allí está, mirándome. Le suplico despertar.

La pieza está completamente oscura. La niña habla. Es una voz adulta. Me dice que me ha dado una oportunidad. La oportunidad de enfrentar cada uno de mis miedos en los sueños para poder morir tranquila. Depende de mí aprovecharlo o no. Yo, aterrorizada, le suplico despertar. Ella se me acerca y muy seria me dice que esta es mi única oportunidad. Nunca más volverá. Yo cierro los ojos y decidida le digo que quiero despertar. No quiero enfrentarme a eso. La niña, con decepción, toca mi mano y me dice; Despierta.

En esos momentos abro mis ojos, y estoy nuevamente en mi pieza. Segura y salva....y lo peor de todo arrepentida.... ¿Y si desperdicié una verdadera oportunidad?

Pasaron los años y siempre recordaba ese sueño. Incluso hubo sueños en que intente regresar a la pequeña. La veía, escondida, tras aguas turbulentas y lagos gigantescos. Pero nunca pude llegar a ella. ¿Era verdad acaso? ¿Me había dado sólo una oportunidad?

Pasaron los días, los meses y los años y volví a soñar con ella. Estaba lejos, escondida. Yo la llamaba. Entonces la vi, frente a frente. Y no me dio miedo, me dio una cierta tristeza. Y desapareció.

Esa mañana, al despertar, me prometí algo a mí misma....ella me ofreció abrir esas puertas en sueños y la rechacé....no volverá....entonces tendré que abrir esas puertas una a una en la vida real.

Mi lema; si me da miedo, entonces quiero hacerlo....

Y no....no seré cliché....no diré que cuando uno enfrenta los miedos los supera...porque eso no me ha pasado, sigo teniéndole miedo a las misma cosas....incluso más....pero esos miedos me han dado una motivación y esos miedos me han entregado las experiencias que hoy puedo compartir con ustedes.....Le di una vuelta de tuerca a mis miedos, en realidad la niña de mis sueños lo hizo, y no le temeré al miedo en sí mismo, lo usaré en mi favor.